Tras la denuncia de las monjas salteñas al arzobispo Cargnello, el Papa les hizo una llamativa prohibición

El Vaticano les pidió a las monjas del Convento San Bernardo, de la ciudad de Salta, observar la vida monástica y no involucrarse en un apostolado no autorizado y en contra de la voluntad del Arzobispado, en el marco del conflicto que mantienen con el arzobispo local, monseñor Mario Cargnello, a quien denunciaron por violencia de género. La Oficina de Prensa del Arzobispado de Salta y la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) difundieron un comunicado que informa sobre las indicaciones a las monjas carmelitas descalzas emanadas por la Congregación para la Vida Religiosa y Sociedades de Vida Apostólica, como consecuencia de los informes de los visitadores apostólicos al Convento San Bernardo.
Se trata del conflicto suscitado entre Cargnello y las monjas Carmelitas Descalzas del convento San Bernardo, ubicado en la calle Caseros, en el centro de la ciudad de Salta, quienes denunciaron al arzobispo por violencia de género junto a otros dos religiosos. A partir de la denuncia surgieron detalles que indican que las diferencias se dieron debido a que Cargnello no está a favor del apoyo del monasterio a las actividades de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, más conocida como la Virgen del Cerro, muy concurrida por feligreses de todo el país.
Entre las indicaciones del Vaticano, se destaca que se les recordó a las religiosas que, "aun teniendo autonomía propia", el monasterio "está integrado en la Iglesia local", por lo que cualquier implicación directa o indirecta "debe ser concordada y realizada con el permiso del Obispo diocesano". Por lo tanto, la Comunidad de las Hermanas Carmelitas de Salta "no debe en ningún modo involucrarse en actividades ligadas a la conocida obra ´Yo soy la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús´ y ´Yo soy el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús´, y sostener esta actividad, que claramente tiene sus repercusiones entre los fieles". Para la Iglesia, se trata de una forma de apostolado y le compete "al obispo del lugar, o a través de él a la competente Congregación de la Sede Apostólica, discernir su veracidad y autorizar las prácticas de culto en este contexto". Tras recordar que esa comunidad religiosa "está obligada a la estricta observancia" de las normas, incluida la clausura monástica, se objetó que hayan "implicado" al monasterio en una iniciativa que va en "contra la voluntad del obispo y de los sacerdotes de la diócesis, que lleva a una división de la comunidad de la Iglesia local y a conflictos". "El monasterio, permitiendo a la 'vidente', la señora María Livia Galiano de Obeid -que dirige la obra de la Virgen del Cerro- vivir en los locales propios y asignando algunos espacios para los peregrinos cercanos a este contexto, está claramente involucrado completamente en esta obra, contra la voluntad de la Iglesia local", les advirtieron. Además, les indicaron que "es necesario señalar con fuerza que la comunidad de las Carmelitas Descalzas de Salta debe vivir plenamente el carisma carmelita, no una obra que en consecuencia lleva a situaciones de tensión". "Por esto se recomienda también una formación renovada en el espíritu de la Regla y según la tradición carmelitana, observando la propia tradición de vida monástica", expresa el comunicado, y agrega: "en diálogo con el obispo del lugar se debería instituir una forma estable de reuniones regulares, que serviría para enfrentar las situaciones problemáticas de modo continuo". Se trata de un decreto dado a conocer por la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, tras la finalización de la visita apostólica realizada por monseñor Martín De Elizalde, y la hermana Isabel Guiroy al convento San Bernardo, a partir de la denuncia por violencia de género radicada ante la justicia salteña y el Vaticano, en contra de Cargnello. "La administración de los bienes temporales del Monasterio debe ser transparente y presentada a la comunidad en todos sus aspectos", dice el decreto, que finalmente adelanta que "el Dicasterio romano ha decidido nombrar un Asistente Apostólico para el monasterio".